29.9.08

"Soneto de la dulce queja"


Desde el sillón... escribo que desde el viernes quería escribir.

Intenté hacerlo en la oficina -desde mi horrible-y-no-ergonómica silla azul- pero fui interrumpida tantas veces -por la gente primero y por el sueño después- que opté por venir a casa.

Ya en casa, me preparé un sandwich ligero -Tata ya dormía, eran cerca de las dos de la madrugada- y acompañada de mis perros y un libro me dispuse a cenar. Me topé con una poesía que me llenó de nostalgia. Es de García Lorca y ante esto, he de hacer un paréntesis.

Soy lesbiana, eso es un hecho. Pero siempre he dicho que mi orientación no es lo más importante de lo que soy. Es, claro, parte de lo que soy, pero no es todo lo que soy. No sé si me explico. Trataré.

Conozco lesbianas y homosexuales -y no digo que debieran ser nominadas al Nóbel o quemadas en la hoguera, sólo digo que existen personas así- que giran su vida en torno a su orientación.

Leen libros de temática gay o escritos por autores gay. Su videoteca es exclusivamente gay. Van a lugares gays. Claro, sus amigos son gays. Si tienen algún amigo fuera "del ambiente" -como se empecinan en llamarle a la comunidad homosexual- lo etiquetan y se refieren a él como "mi amigo buga". En resumen, si no tiene los siete colores del arcoiris no les atrae, no les interesa, no les llama.

Cada quien tiene derecho a conducir su vida como mejor le parezca, a mi, francamente, esas personas me aburren. Son monotemáticas. Departir con ellas es igual que hablar con un Testigo de Jehová: son fanáticos de algo. No tienen más conversación ni aceptan otros puntos de vista, no abren su mente a otras posibilidades porque no comprenden -y lo que es peor, no les interesa comprender- que hay un mundo allá afuera de sus temas.

Ciertamente, entiendo que, como homosexuales, encontramos más empatía en gente que comparte nuestra orientación, pero lo que no entiendo es la necesidad de limitarse a eso. El rechazo automático a lo que carezca del sello gay me parece tan heterofóbico y tan innecesario.

Entonces, aclaro que sí, me gusta García Lorca. Pero me gusta por muchas razones, porque "La Casada Infiel" fue el primer poema erótico que leí, (cuando yo todavía ni sabía lo que era erótico, sólo sabía que mi cabecita le daba vueltas a ciertos versos), y también me gusta porque él era un poeta triste al que nunca le gustó mucho Nueva York, y me gusta porque quería mucho a su Patria. Y me gusta porque tuvo los cojones de defenderla. Y lamento la injusticia de su muerte como lamento la mayoría de las injusticias en este mundo.

¡Vamos, que me gusta la figura y poesía de Lorca! ¿Que era homosexual? Bueno, vale. Pero no me gusta por eso. Sé que me he defendido sin acusación, pero odiaría ser encasillada. Aquí viene el poema que me dejó un suspiro a media cena:

SONETO DE LA DULCE QUEJA

Tengo miedo a perder la maravilla
de tus ojos de estatua y el acento
que de noche me pone en la mejilla
la solitaria rosa de tu aliento.

Tengo pena de ser en esta orilla
tronco sin ramas; y lo que más siento
es no tener la flor, pulpa o arcilla,
para el gusano de mi sufrimiento.

Si tú eres el tesoro oculto mío,
si eres mi cruz y mi dolor mojado,
si soy el perro de tu señorío,
no me dejes perder lo que he ganado
y decora las aguas de tu río
con hojas de mi otoño enajenado.

Sonetos del amor oscuro 1935-1936
Federico García Lorca.

La nota al pie del libro "Antología poética de la generación del 27", de Manuel Cifo González, dice: "El calificativo oscuro que Lorca aplica al amor puede obedecer a su condición de homosexual, lo cual implicaría la necesidad de mantenerlo en secreto".

Ahora que van a abrir su tumba... bueno, malditas sean las dictaduras, los dictadores y los hombres que les permiten las atrocidades.

Que el viento del bosque donde reposa lleve esa dulce queja a donde pueda ser escuchada. Asesinado a sangre fría, pero nunca olvidado; tirado en una fosa común, pero jamás mancillado. Vivo por siempre...

25.9.08

A propósito de esa llamada


Desde el sillón... rescaté un escrito viejo, a propósito de esa historia inconclusa que Miss Lisa dice que cuente pero es que es, de verdad, muy larga, y supongo, no muy diferente a las que todas han conocido o vivido. Después de todo, desde que aprendimos a rayar las paredes de las cuevas, estamos escribiendo de lo mismo: amor/odio, guerra/paz.
Temo aburrir si me desnudo de una vez, vaya... mejor "de a poquitos", como dice una canción mal escrita que, sin embargo, me gusta mucho (1). Digo, ¿quién no prefiere un streaptease?
-
Vigésima
Hace más de seis meses
- y casi siete
casi escupo el corazón
para no envenenarme.
Lloré tres eternidades
hasta casi quedar sin voz
los ojos, rendijas;
el alma, pedazos
desolación en la tierra de Job.
Al amanecer del cuarto día,
vio Dios que yo era buena
o al menos no tan mala
y me cobijó con la rutina.
Hace más de seis meses
- y casi siete
que reconstruí mi vida
(risas, llantos, orgasmos....)
No tenía tus ojos,
tampoco hacían falta.
Pude vivir igual sin la televisión
y sin esposa.
Pero llamaste
y hace 120 minutos
que estoy pensando
en tus palabras.
Después de seis meses
-y casi siete
volver a buscarme
te está vetado.
Deberías ir a parar a la prisión*
o habría que exiliarte lejos
prohibirte acercarte a mi persona,
a mi casa, a mi perro otra vez.
Porque hace seis meses
-y casi siete
que te fuíste, largaste, caminaste.
Y hoy que apareces con el descaro
y el amor
como bandera...
todavía se pronunciarte el nombre.
Liliana.
Cuando Tata se fue por segunda ocasión de mi vida yo estaba destrozada. Realmente. Embotada, es la palabra. Embotada de dolor. Dolía respirar, dolía haber creído, dolía todo, pero por lo menos, por lo menos, sabía que ya había acabado. Y, como me tenía que mudar, entonces tenía la ventaja de no acumular recuerdos por centímetro cuadrado. ´
Me dí cuenta que la palabra clave era "disciplina". Si no me iba a suicidar -y era algo que no iba a hacer- y ya había llorado lo que tenía que llorar, sólo me quedaba seguir adelante.
Y no era algo que hiciera con mucha alegría, pero tampoco de una manera patética. Iba con un sinsabor de vida, simplemente...Y bueno, uno está inmensamente triste, por decir lo menos, pero con cosas qué hacer, y no falta a quien hacérselas, je je. Sin engaños de por medio, vamos, "nunca falta un roto para un descosido", decimos en mi tierra.
El caso es que estaba en cama ajena, cuando mi teléfono celular sonó y mal despierta ví su nombre que timbraba y timbraba...contesté, tratando de fingir lucidez. Quería verme. Pospuse la cita.
Décimo sexta
A las 9.44 de la mañana pueden pasar muchas cosas.
El albañil va por su segunda mezcla y su primer almuerzo.
El diputado pelea en tribuna sus próximos robos.
El médico deja la guardia y va, por fin, a casa.
La madre tiende la ropa o recoge la basura.
El vagabundo duerme el sueño del alcohólico.
Se firman papeles, se autorizan transacciones bancarias.
Alguno contesta un examen, otro entrega calificaciones.
El chofer acumula kilómetros, la prostituta temprana, clientes.
Los noticiarios gritan tragedias, el campesino se duele la espalda y del hambre.
Por supuesto, hay nacimientos y velorios, y casorios,
y bautizos, y bar mitzvah y más ritos ancestrales.
Una pareja hará el amor en estos precisos minutos,
otra más ocultarán la rutina en el silencio ya incómodo del café.
En Japón, ya duermen, en España, ya cenan.
La tierra gira, la Vía Láctea la mira.
Todo esto, a las 9.44 de la mañana.
Y yo tengo el corazón arrítmico por los compases de tu voz.
Liliana.
Por cierto, me llamo Liliana.
(1) La canción en cuestión -totalmente pop, light y con la única particularidad de que me gusta y ya- se llama "Princesa", de un joven cantautor mexicano, Gustavo Lara, quien después de tres éxitos no volvió a figurar.
*Frase robada, por supuesto, de la canción de los Fabulosos Cadillacs, "Siguiendo la luna"
 
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